En este artículo aprenderás sobre la influencia que la preocupación puede tener en tus resultados académicos y cómo evitar que su aparición interfiera en tu desempeño durante las horas que dedicas a estudiar o durante la realización de algún test o examen. La preocupación está directamente relacionada con los problemas que tengamos en mente y surge cuando valoramos en exceso el resultado incierto sobre algo que puede o no ocurrir. La mayoría de las veces en que nos preocupamos por algún resultado futuro descubrimos que llegada la hora de ese acontecimiento no hay en realidad motivo suficiente que justifique el haber sentido las incomodidades propias de la preocupación. Por ejemplo, muchas veces cuando tenemos un gran problema (desde nuestro punto de vista) vemos con sorpresa que llegado el momento se resuelve de manera muy sencilla y sentimos un gran alivio seguido de un ligero desagrado por haber experimentado tantas tensiones injustificadas. Es verdad que existen muchas circunstancias que de verdad justifican toda nuestra atención y que inevitablemente producen un alto grado de preocupación, pero debe entenderse que en este caso se justifica nuestra total atención pero en nada aporta nuestra preocupación; ¿Puedes recordar alguna ocasión en que la preocupación haya servido de algo? Lo único que puede ayudar a resolver el problema que tengas que enfrentar es poner manos a la obra, debes dedicarte a hacer todo lo que tengas a tu alcance para solucionar ese problema, nada más. Además, muchas de las cosas que nos causan una gran preocupación y cuyos resultados son vislumbrados como negativos, se transforman en el corto o mediano plazo en la antesala de un mejor futuro para nosotros. No debes tener temor de fracasar en alguna actividad académica que se te presente, sólo debes temerle a no haber hecho todo lo posible para enfrentar con éxito esta actividad.

¿Qué debemos hacer frente a la preocupación?

En general debemos enfrentar las situaciones que nos gatillan la preocupación con una actitud lo más serena posible sabiendo de antemano que de nada nos sirve pre – ocuparnos por algo, es mejor ocuparnos de ese problema con toda nuestra energía y concentración para que nuestra mente nos ayude a encontrar de manera rápida la mejor solución disponible aún cuando la única solución sea considerada muy mala, es decir, en este último caso si todas las soluciones posibles son consideradas malas siempre será mejor elegir la opción menos mala. Cuando nos enfrentamos a tener que estudiar bajo presión o rendir algún tipo de examen debemos ser muy conscientes de que el preocuparnos hace que nuestro cerebro no trabaje de manera óptima debido a que nuestro subconsciente comienza a crear mecanismos de defensa cómo por ejemplo, dolores de cabeza, dolores abdominales, tensión general en nuestros músculos pudiendo incluso aumentar la intensidad de estos síntomas con la intención  de evitar el malestar que te produce la preocupación, es decir, te está avisando que debes salir lo más pronto posible de esa situación incómoda.

Entonces debemos evitar que nuestro organismo gatille los síntomas propios de la preocupación, para lo cual lo mejor es hacer algo apenas sintamos que comenzamos a preocuparnos. Para esto te recomiendo que hagas lo siguiente:

1. Debes inspirar y expirar lo más profundamente que puedes 3 ó 5 veces seguidas concentrándote en relajar todos tus músculos durante la expiración.

2. Posteriormente debes cerrar tus ojos y continuar respirando 3 ó 5 veces más, pero esta vez de manera normal y a un ritmo más lento.

3. Debes abrir tus ojos y repetir para ti mismo “Ahora mismo debo concentrar toda mi energía para resolver exitosamente cualquier problema que se me presente”. Esta frase debes repetirla una 10 ó 15 veces; la idea es reemplazar los pensamientos que gatillaron la preocupación por pensamientos que hagan que te enfoques en la solución.

Para terminar me gustaría dejarte la siguiente idea:

“Si tu problema tiene solución… ¿para qué te preocupas? Si tu problema no tiene solución ¿para qué te preocupas?”

Proverbio chino

La próxima vez que percibas que estás comenzando a preocuparte por algo ejecuta los tres pasos anteriores sin falta, y verás como disminuyen los síntomas que estaban comenzando a aflorar. Y no olvides recordar que el preocuparte no aporta en nada a la solución del problema que tienes que resolver, sólo pon manos a la obra.

Te invito a que me dejes un comentario sobre este artículo que acabas de leer y me cuentes sobre tú principal frustración, a la hora aprender, YO personalmente estaré contestando sus preguntas y comentarios.

Gracias,

Claudio Ibarrola

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Acerca de chid27

Ingeniero Civil Industrial con un Gran Interés por las Metodologías de Aprendizaje Eficientes.

Un comentario »

  1. evelyn dice:

    me gusto el provervio chino, tiene razón

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